Notas de Divulgación Científica Número 4 Volumen 2

Avances en Colombia frente al cambio climático: el papel de la academia ante al compromiso del país

Acceso Libre | Nota Revisada por Pares

Ángela María Plata1 y Diego Mauricio Rivera2

1 Sub-directora del Instituto de Estudios y Servicios Ambientales de la Universidad Sergio Arboleda – IDEASA [email protected]
2 Coordinador de Gestión Ambiental, Universidad Sergio Arboleda.

Cita: Plata, A. M., Rivera, D.M. (2018). Avances en Colombia frente al cambio climático: el papel de la academia frente al compromiso del país. Revista Yu’am 2(4):  37-45pp.
Recibido:  16/2/2018
Aceptado: 10/7/2018
Publicado: 1/9/2018

Introducción

En los últimos años, se han generado avances en términos de cambio climático en el mundo, reflejados en los múltiples compromisos de diversos países frente a este fenómeno global. Sin embargo, es relevante indagar sobre la efectividad de las decisiones tomadas en los últimos tiempos y evaluar si en realidad las acciones adelantadas en cada país, sean de mitigación o adaptación, han resultado efectivas y han generado impactos positivos en el planeta. Para el presente documento, se realizará una revisión de los principales sucesos en Colombia frente al cambio climático, resumiendo las decisiones a nivel del gobierno nacional y finalizando con un corto análisis del papel de la academia ante el compromiso de Colombia.

Vale la pena resaltar uno de los momentos históricos más recientes, posterior al Protocolo de Kyoto (1997), del cual parten en gran medida las decisiones más importantes en Colombia frente a este fenómeno. Este momento se refiere a la XXI Conferencia de las Partes (CP) de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), a través de la cual se logró el Acuerdo de París el 12 de diciembre de 2015, donde se reunieron 195 naciones, sentando un precedente histórico frente a la lucha ante esta problemática global, donde adicionalmente se impulsaron medidas para un futuro bajo en emisiones de carbono, resiliente y sustentable.

El objetivo principal del acuerdo es “mantener el aumento de la temperatura media mundial por debajo de 2 ºC con respecto a los niveles preindustriales, mediante una reducción de las emisiones a 40 gigatoneladas, o por debajo de 1.5 ºC con respecto a los niveles preindustriales” (CMNUCC, 2015, p.04).

En el año 2015, Colombia ratificó el acuerdo de París, y según lo estipulado a través de la  “Contribución Determinada a Nivel Nacional- NDC”, se compromete a reducir en un 20% sus emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) para el 2030, esto a pesar de que el país es responsable únicamente del 0.46% de las emisiones a nivel global (Gobierno de Colombia, 2015).

Una de las razones del compromiso de Colombia a pesar de sus bajas emisiones, es la vulnerabilidad del país, la cual es respecto a la variabilidad climática y el cambio climático, manifestándose en diferentes factores como aumento del riesgo de zonas costeras (influencia de dos océanos), inundaciones, vulnerabilidad en producción agrícola en gran parte del país, modificación en el régimen hidrológico, afectación en gran parte de las montañas nevadas, incremento en enfermedades sensibles al clima, baja en la producción hidroeléctrica, entre otros.

De acuerdo con el índice de vulnerabilidad y adaptación al cambio climático en la región de América Latina y el Caribe (CAF, 2014), Colombia ocupa el puesto número 16, con un puntaje de 4,3 en rango entre 0 y 10, siendo lo valores cercanos a cero niveles de vulnerabilidad extremos y los cercanos a diez los niveles más bajos. Este valor ubica al país en un rango alto de vulnerabilidad, lo cual muestra también una mayor sensibilidad de las poblaciones de Colombia con respecto al resto de países de Sur América.

Algunos hechos como el periodo de la Niña 2010-2011, donde las inundaciones afectaron el territorio nacional, evidenciaron la baja capacidad de adaptación del país ante estos eventos de variabilidad. Después del evento de la Niña se reportaron en el país desastres naturales, efectos negativos en la salud, entre otros.

Muestra de ello fue el desastre ocurrido en la ciudad de Mocoa, departamento de Putumayo, ubicado en la región amazónica colombiana, durante el mes de marzo de 2017. De acuerdo con la Cruz Roja Colombiana (2017), las fuertes lluvias que se presentaron el 31 de marzo de dicho año en horas de la noche, causaron una avalancha de lodo y piedras generadas por el desbordamiento de los ríos Mocoa, Mulato y Sangoyaco. De acuerdo con el reporte oficial de la Unidad Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres, hasta el día 10 de Abril, las cifras de personas fallecidas eran 316,332 heridas y 4,506 familias damnificadas; aunque muchos medios expresaban la posibilidad de que dichas cifras fueran mayores. Este hecho, confirmó la vulnerabilidad no solo de las poblaciones del Putumayo, si no que llevó a realizar un análisis de vulnerabilidad de muchos otros municipios de condiciones similares a las de Mocoa.

Sumado a la vulnerabilidad de muchas poblaciones colombianas, otra razón que llevó a Colombia a comprometerse con el acuerdo de Paris, fue el rápido crecimiento económico, el cual va ligado a un mayor uso de recursos naturales, por ejemplo a un mayor requerimiento en el uso de energía, la cual en Colombia proviene principalmente de la energía hidráulica; de acuerdo con la Política Nacional de Cambio Climático (2017), en la última década este crecimiento económico del país, ha permitido reducir la pobreza, el desempleo y aumentar la cobertura en seguridad social.

Ante esto, es necesario reconocer la relación entre el crecimiento económico y el cambio climático, lo cual exige al país crear un compromiso real ante dicho fenómeno, siendo que, las acciones que permitan enfrentar el cambio climático, están enfocadas, de igual forma, a disminuir la degradación ambiental. Este compromiso se ratifica a través del desarrollo de la Política Nacional de Cambio Climático, la cual se abordará a continuación.

 

Camino hacia el desarrollo de la Política Nacional de Cambio Climático en Colombia- PNCC

Algunas acciones enfocadas a la mitigación en Colombia

Previo a la construcción de la PNCC, en Colombia, se elaboraron tres herramientas fundamentales para los avances en cambio climático; la primera de ellas es la Estrategia Colombiana de Desarrollo Bajo en Carbono (ECDBC), la cual busca desligar el crecimiento económico del país de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI); la segunda herramienta son las Acciones de Mitigación Nacionalmente Apropiadas (NAMAs), entendidas como aquellas políticas, regulaciones, programas u otro tipos de acciones que tienen por objeto reducir las emisiones de GEI y a su vez contribuyen a alcanzar el desarrollo sostenible; la tercera de ellas son los Mecanismos de Desarrollo Limpio (MDL), la cual surge como instrumento desde el Protocolo de Kioto, el cual se llevó a cabo en el año 1997, enmarcando los proyectos y actividades generadoras de GEI dentro del mercado de reducción de emisiones.

 

Estrategia Colombiana de Desarrollo Bajo en Carbono-ECDBC

Para introducir la ECDBC cabe resaltar que, a pesar de que las emisiones colombianas son relativamente bajas en comparación con las de otros países latinoamericanos, Colombia ha presentado el cambio climático como un asunto importante en su agenda, lo cual se expresa en la atención desde una dirección de cambio climático en el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible y, sobre todo, en la interacción de esta instancia con el sector privado y con otros ministerios, lo cual se refleja a través de los planes sectoriales-PAS. De acuerdo con Comstock, Santelices & Vanamali (2012):

En el país, tanto el sector público como el privado están interesados en el desarrollo limpio de varios sectores económicos. Esto se explica, hasta cierto punto, por los efectos reales del cambio climático en Colombia durante los últimos años, y por el hecho de que muchos exportadores colombianos importantes –como los cafetaleros– podrían ver afectada la calidad y cantidad de sus productos en un futuro como resultado del cambio climático. El país también podría enfrentar eventuales restricciones de comercio internacional de no modificar su actual trayectoria de emisiones. (p. 11).

El compromiso del país se ve reflejado en la creación de la ECDBC, la cual se encuentra enmarcada en la institucionalidad del Consejo Nacional de Política Económica y Social-CONPES 3700 de Cambio Climático, lo que le otorgará el compromiso de alto nivel de las autoridades sectoriales. Su estructuración se inicia desde el año 2012, apoyada por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo [PNUD], 2013).

Esta, es un programa de planeación del desarrollo a corto, mediano y largo plazo, liderado por el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible a través de la Dirección de Cambio Climático, con el apoyo del Departamento Nacional de Planeación (DNP) y los Ministerios Sectoriales de Colombia; el cual busca desligar el crecimiento de las emisiones de gases efecto invernadero (GEI) del crecimiento económico nacional a través de medidas sectoriales de mitigación que contribuyen al desarrollo y económico y competitividad de los sectores. (Gobierno de Colombia, s.f., p. 01).

Esta estrategia tiene un componente fundamental, el cual se trabaja a través de los diferentes sectores reconocidos en el país, por medio de los cuales se realiza la generación de emisiones de GEI; estos son: 1) sector energético, 2) industrial, 3) transporte, 4) uso de suelo, cambio en el uso de suelo, agricultura y silvicultura (LULUCF), 5) ganadero y 6) residuos. De la mano de mencionados sectores, se crean ocho Planes Sectoriales de Mitigación (PAS), los cuales son un conjunto de acciones, programas y políticas que permiten reducir las emisiones de gases efecto invernadero (GEI) frente a una línea base de emisiones proyectadas en el corto, mediano y largo plazo (Gobierno de Colombia, s.f). En la Figura 1 se muestran los ocho PAS en Colombia, identificando algunas de las acciones planteadas.

 

Figura 1. Planes Sectoriales de mitigación de emisiones de GEI en Colombia

Fuente: Elaboración propia a partir de Gobierno Nacional de Colombia (s.f).

Por otra parte, en el año 2016 la ECDBC empezó a liderar las estrategias para la reducción de emisiones con el fin de cumplir con las NDCs de Colombia, donde los ministerios sectoriales priorizan medidas y posteriormente las implementarán, generando alianzas público-privadas.

Hasta el momento, 33 de dichas estrategias cuentan con meta de potencial de reducción de GEI, estimando un total de 22.8% de reducción frente a la línea base al 2016. Actualmente 10 medidas adicionales han sido definidas, pero aún no hay una meta cuantificable, ni un modelo de medición (Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible [MADS], 2016 a).

 

Avance de iniciativas NAMAs en Colombia

Las NAMAs son Acciones de Mitigación Nacionalmente Apropiadas, que se han adelantado en muchos países alrededor del mundo. En Colombia, existen varias de estas iniciativas, las cuales se distribuyen en diferentes sectores y a su vez pueden tener múltiples beneficios. La Universidad de los Andes realizó un estudio en el 2011, en el que se consultó a expertos y se realizó un análisis sobre los posibles beneficios sociales, ambientales y económicos, enfocados a las NAMAs del sector transporte, energía, residuos y agropecuario, encontrando los hallazgos de la Tabla 1 (MADS, 2013).

Tabla 1

Principales beneficios del desarrollo de NAMAs en Colombia.Fuente: MADS 2013

En Colombia, de acuerdo con el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible de Colombia (2013), existen 17 NAMAs, de las cuales hay uno en fase de implementación, el cual corresponde al sector Transporte. En la Tabla 2 se amplía la información sobre las 17 iniciativas, el sector al que corresponde  y el estado en el que esta cada una de ellas.

Tabla 2

Listado de iniciativas NAMA y estado actual.

Fuente: MADS (s.f a)

Fuente: MADS (s.f a)

Tal como indica la Tabla 2, las NAMAs en Colombia se encuentran distribuidas en siete sectores, de los cuales el 29% son del sector energía, con cinco iniciativas, pero solo una de éstas se encuentra formulada. Por otra parte, aunque el sector transporte cuenta con menos iniciativas (3), cuenta con una en fase de implementación que corresponde a transporte de carga. Finalmente, los sectores residuos, vivienda y forestal, cuentan con solo una iniciativa cada uno.

 

Mecanismo de Desarrollo Limpio (MDL) en Colombia

El MDL o CDM, establecido a través del Protocolo de Kyoto, busca la emisión y venta de Certificados de Reducción de Emisiones (CERs), las cuales son utilizadas para el cumplimiento de las metas de los países Anexo I (países desarrollados).

En Colombia, para el año 2016, de acuerdo con el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible (2016 a) había un total de 69 proyectos MDL registrados, de los cuales el 32 % eran del sector residuos, 32 % de energía, 17 % del sector industrial, 10 % forestal y 9 % transporte, ver Figura 2.

Al comparar este dato con la distribución de las NAMAs por sector, se encuentra que, a pesar de corresponder a proyectos o acciones distintas, el mayor porcentaje coincide en el sector energías, con un 29 % del total de los NAMAs y un 32 % en los MDLs. De esta manera, Colombia se posiciona como el cuarto país en Latinoamérica en número de proyectos MDL registrados ante la ONU, y el número doce del mundo.

 

Figura 2. Distribución de iniciativas MDL en Colombia.

Fuente. Elaboración propia a partir de los datos del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible (2016).

Otras acciones relacionadas con la mitigación, son los proyectos REDD+, los cuales permitieron a Colombia y otros países de Latinoamérica, entrar en los Mercados Voluntarios de Carbono para la reducción de gases efecto invernadero a través de la estrategia de Reducción de la Deforestación y Degradación de Bosques (REDD+), diferenciado del Mercado de Conformidad, entendido como aquel en el cual los países del Anexo B (países desarrollados y con económica en transición) compran y venden compensaciones para cumplir con las metas estipuladas de reducción.

De acuerdo con Sanhueza y Antonisen (2014), Colombia tiene un alto interés en los procesos internacionales relacionados con REDD+, aunque actualmente el país está dando prioridad al crecimiento económico dificultando de esta manera el enfoque en este tipo de proyectos; a pesar de esto, el país ha avanzado principalmente en la zona Amazónica y del Pacífico, regiones geográficas con alto valor de conservación. Por otra parte, Ortega, García, Ruíz, Sabogal y Vargas (2010, p. 38), afirman que en Colombia  “se apunta principalmente al fortalecimiento de la capacidad de seguimiento y monitoreo de coberturas forestales y estandarización de líneas base para proyectos REDD”.

Otro elemento decisivo para la implementación de proyectos REDD+ en Colombia, es que más de 30 millones de hectáreas de los territorios colectivos, se encuentran en zonas de bosques naturales; partiendo de este hecho, vale la pena destacar que la legislación colombiana da un alto grado de autonomía a las comunidades indígenas y afrocolombianas en la administración de este tipo de territorio. Por esto, cualquier determinación que afecte su territorio y las estrategias REDD+ adoptadas, deberán ser consultadas y adaptadas a cada comunidad. Por tanto Colombia ha decidido acoger un esquema REDD+ sub nacional con evolución a nivel nacional en un periodo por definir. Los niveles de emisión de las áreas sub-nacionales serán calculados con base en las metodologías internacionales más aceptadas y con fundamentos en los lineamientos del IPCC (Ortega et al., 2010).

Además, en Colombia la “materialización de proyectos REDD+ implicaría en algunos casos la comercialización de las reservas forestales y la vinculación de proyectos de lucha contra los cultivos de uso ilícitos como el de familias guardabosques y proyectos productivos al mercado de emisiones de CO2” (Camacho, 2016, p. 89). Por tanto, aunque el país tiene un gran potencial para el desarrollo de estas estrategias, hay diversos factores como los antes mencionados, que se deben tener en cuenta en un país pluricultural y con una historia de conflictos sociales como lo es Colombia.

 

Algunas Acciones enfocadas a la adaptación en Colombia

Para Colombia, resulta muy relevante hablar de adaptación al cambio climático, pues, a pesar de no generar una gran cantidad de emisiones de GEI, gran parte de sus territorios y poblaciones poseen una alta vulnerabilidad a los efectos de este fenómeno global, dada su compleja geografía y las condiciones socioeconómicas, lo cual exige al país trabajar fuertemente en temas de adaptación. Por este motivo, y en respuesta al compromiso global, el país decide crear el Fondo de Adaptación y procede a la formulación del Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático-PNACC.

Por una parte, el Fondo de Adaptación, nace con la intención de “atender la construcción, reconstrucción, recuperación y reactivación económica y social de las zonas afectadas por los eventos derivados del fenómeno de La Niña de los años 2010 y 2011” pero más adelante se le atribuye también “la facultad de ejecutar proyectos integrales de gestión del riesgo y adaptación al cambio climático con un enfoque multisectorial y regional” (Fondo Adaptación, s.f). Esto genera una gran oportunidad a las poblaciones más vulnerables, de ser partícipes de proyectos y de generar capacidades frente a los efectos de este fenómeno.

Por otra parte está el Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático, el cual inicia de manera alineada con lo propuesto en el Plan Nacional de Desarrollo 2010 – 2014 “Prosperidad para todos” (DNP, s.f) y busca “reducir el riesgo y los impactos socio-económicos y ecosistémicos asociados a la variabilidad y al cambio climático en Colombia” (DNP, s.f, p. 11).  Este plan se convierte entonces en una herramienta muy importante para los territorios, ya que a través de esta se proporciona una serie de insumos metodológicos, los cuales además de proporcionar mayor conocimiento sobre los riesgos actuales y potenciales, permite también incorporar la gestión del riesgo climático en la planificación del desarrollo sectorial y territorial y por ende, disminuir la vulnerabilidad y exposición de los sistemas socio-económicos frente a eventos climáticos (DNP, s.f).

A pesar del desarrollo de estas estrategias frente a la adaptación en el territorio colombiano, aún falta generar una cultura donde no solo se conozcan los riesgos que se derivan de los efectos del cambio climático, sino donde exista una conciencia en todos los pobladores sobre la toma de decisiones enfocadas en la  disminución de dichos riesgos. Frente a esto, se ha planteado en el país la Estrategia Nacional de Educación, Formación y Sensibilización de Públicos sobre Cambio Climático, cuya implementación debe ser evaluada y reestructurada frente a los retos que muestra el país.

 

Establecimiento de la Política Nacional de Cambio Climático-PNCC

Previo al establecimiento de la Política Nacional de Cambio Climático, y en relación con las decisiones internacionales del 2015, Colombia presentó su NDC a través de la cual se comprometió a reducir el 20% de las emisiones de GEI para el 2030 (MADS, s.f b). Por las razones anteriormente descritas, a través de dicha NDC, se da también importancia a las metas en adaptación, priorizando para el año 2030 algunas acciones como:

1) 100 % del territorio nacional con planes de cambio climático formulados y en implementación, 2) un sistema nacional de indicadores de adaptación al cambio climático que permita monitorear y evaluar la implementación de medidas de adaptación, 3) instrumentos de manejo del recurso hídrico con consideraciones de variabilidad climática y cambio climático en las cuencas prioritarias del país, y 4) inclusión de consideraciones de cambio climático en los instrumentos de planificación y acciones de adaptación innovadoras en seis sectores prioritarios de la economía.

Otro hito de gran importancia para el lanzamiento de la política nacional, es el establecimiento del Sistema Nacional de Cambio Climático-SISCLIMA, el cual se logra a través de la expedición del Decreto 298 del 2016, y tiene como función ser “la instancia de coordinación, articulación, formulación, seguimiento y evaluación de las políticas, normas y demás instrumentos de gestión que en materia de adaptación al cambio climático y de mitigación de gases de efecto invernadero desarrollen las entidades (MADS, s.f b)”.

Finalmente, después de un largo camino de decisiones del país frente al cambio climático, en junio de 2017, se lanza en Colombia la PNCC, la cual tiene como objetivo general:

“incorporar la gestión del cambio climático en las decisiones públicas y privadas para avanzar en una senda de desarrollo resiliente al clima y baja en carbono, que reduzca los riesgos del cambio climático y permita aprovechar las oportunidades que el cambio climático genera” (MADS, 2017, p. 25).

El establecimiento de esta política en Colombia, sienta un gran precedente en el país, ya que llama la atención de todos los sectores de desarrollo y hace una invitación a generar estrategias enfocadas hacia un desarrollo resiliente y bajo en carbono. Tal como lo resalta la política, para lograr dicho objetivo es muy importante reconocer la innovación, la investigación y el desarrollo tecnológico, como estrategias para lograr el objetivo que plantea; de esta manera el papel de la educación superior es fundamental, teniendo en cuenta que una de las funciones sustantivas de las Universidades es la investigación.

Por otra parte, y de manera paralela a la formulación de la política, en 2015, se inició el planteamiento de un proyecto la Ley de Cambio Climático para ser presentado al Congreso. Posterior a esto, durante 2016 se trabajó arduamente en un proceso de ajuste de la propuesta y  finalmente el nuevo proyecto ajustado se presentó en la II sesión de la Comisión Intersectorial de Cambio Climático-CICC, en octubre de 2016, con el fin de radicar una propuesta ante Presidencia e iniciar trámites parlamentarios (MADS, sf b). Este proyecto busca establecer el camino para la gestión del cambio climático en Colombia, involucrando a todos los actores y estableciendo responsabilidades en estos. Se espera que se dé pronto el siguiente paso para aprobar esta importante ley en Colombia, y que los actuales cambios en el gobierno nacional durante 2018, no pongan freno al cumplimiento de este gran logro.

 

¿Cuál debe ser el papel de la academia frente al compromiso de Colombia ante el cambio climático?

La educación superior tiene como principal papel la formación de seres humanos integrales con capacidad para dar frente a los retos del mundo. El cambio climático es uno de esos retos, frente al cual, las Universidades, además de forjar valores y habilidades en sus estudiantes, tiene otras obligaciones como propender por realizar una gestión más limpia, que por ejemplo, reduzca al máximo sus emisiones de gases de efecto invernadero y que minimice por otra parte su huella hídrica.

En términos de educación superior, Colombia cuenta con dos redes ambientales de Universidades, las cuales adelantan diferentes acciones enfocadas a fomentar la participación de las instituciones de educación superior en diferentes proyectos y actividades que generen algún tipo de aporte al desarrollo sostenible; estas son la Red Colombiana de Formación Ambiental-RCFA y la Red Ambiental de Universidades Sostenibles-RAUS.

La RAUS fue fundada en el año 2010 por la Universidad Sergio Arboleda en Bogotá, y nace con el fin de establecer mecanismos de cooperación con universidades a nivel local, nacional e internacional, para el desarrollo de actividades y proyectos, de manera interinstitucional. La RAUS, fomenta el desarrollo de proyectos de investigación y la producción científica de manera colaborativa.

A partir del año 2015 y de manera previa al desarrollo de la COP21, RAUS y la Dirección de Cambio Climático del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible-MADS, establecen un acuerdo, a través del cual se busca “Aunar esfuerzos y articular las capacidades en materia de gestión, investigación, formación, y extensión fomentando la generación de conocimiento  y desarrollo tecnológico en materia de cambio climático en Colombia” (MADS-RAUS, 2015, p.6). A partir de entonces de manera conjunta, se comienzan a desarrollar diversas actividades en el marco de dicho acuerdo. Por ejemplo, el desarrollo de foros y espacios académicos y de divulgación, donde se fomenta la participación de estudiantes y docentes, quienes cuentan con la oportunidad de divulgar los avances de las Universidades frente al cambio climático.

Por otra parte, a través del acuerdo, se ha fomentado la creación de varios programas de postgrado en cambio climático, con la guía y asesoría de funcionarios de mencionada dirección del MADS, donde se busca un intercambio de conocimiento entre la academia y los entes gubernamentales, para obtener programas académicos de calidad y actualizados frente a la realidad nacional e internacional.

Finalmente y no menos importante, se ha generado una mesa de trabajo, donde se busca impulsar la investigación para el cambio climático. Un avance de esta mesa, es el planteamiento de un proyecto para la evaluación y formulación de una propuesta de mejora de la “Estrategia Nacional de Educación, Formación y Sensibilización a Públicos Sobre Cambio Climático”, donde actualmente junto al Ministerio, se cuenta con la participación de 3 Universidades de RAUS y se busca involucrar a otras entidades relevantes, como al Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales-IDEAM, quienes ya han venido participando en las mesas de trabajo.

Por tanto, es fundamental articular el trabajo de las Instituciones de educación superior con el gobierno, para impulsar acciones que lleven a un desarrollo resiliente y bajo en carbono. Las Universidades cumplen un papel preponderante en la construcción de una sociedad más justa, equitativa y con calidad de vida, todo esto a partir de la responsabilidad que tiene sobre los impactos que genera en el entorno y su misión en la generación de capacidades en el territorio.

 

Literatura Citada

CAF (2014). Índice de vulnerabilidad y adaptación al cambio climático en la región de América Latina y el Caribe.  Recuperado de http://www20.iadb.org/intal/catalogo/PE/2014/15019es.pdf .

Camacho, D. (2016). “Análisis de los beneficios socio-ambientales de los proyectos REDD+ y de las barreras para su implementación en Colombia”. Tesis de maestría sin publicar, Universidad Sergio Arboleda, Bogotá.

Comstock, Santelices & Vanamali (2012), Caso de Estudio: Proceso Nacional de Cambio Climático de Colombia. Recuperado de http://ccap.org/assets/Proceso-Nacional-de-Cambio-Climatico-de-Colombia_CCAP-Junio-2012.pdf.

Convención Marco sobre el Cambio Climático (2015). Conferencia de las Partes 21er  período de sesiones. Recuperado de https://unfccc.int/resource/docs/2015/cop21/spa/l09s.pdf.

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Departamento Nacional de Planeación –DNP (S.f.). Plan nacional de adaptación al cambio climático. Recuperado de http://www.minambiente.gov.co/images/cambioclimatico/pdf/Plan_nacional_de_adaptacion/1._Plan_Nacional_de_Adaptaci%C3%B3n_al_Cambio_Clim%C3%A1tico.pdf

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Ortega,P., García,C., Ruíz,J., Sabogal & Vargas, J.(2010). Una guía REDD+ Colombia.  Ministerio de ambiente, vivienda y desarrollo territorial. Bogotá, Colombia.

PNUD (2013). Formulación de la tercera comunicación Nacional de Cambio climático de Colombia ante la CMNUCC. Recuperado de https://info.undp.org/docs/pdc/Documents/COL/00073934%2031102013%20PRODOC%20Tercera%20Comunicacion%20Ancional.pdf

Sanhueza, M., y Antonissen, M. 2014. REDD+ EN AMÉRICA LATINA, Estado actual de las estrategias de reducción de emisiones por deforestación y degradación forestal.  CEPAL, Santiago de Chile.

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