Entrevista a Experto Número 4 Reportajes y Entrevistas Volumen 2

El cambio climático y la economía de Centroamérica

Acceso Libre

Entrevista: Julie Lennox

La región centroamericana es particularmente vulnerable ante el cambio climático y las consecuencias de este fenómeno agudizan la desigualdad económica de sus habitantes. Organizaciones como la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) han realizado estudios que nos permiten visualizar cómo el cambio climático va a afectar las condiciones de vida de la población de la región, las actividades productivas, la generación de hidroelectricidad y la disponibilidad de agua.

Tuvimos la oportunidad de hablar sobre este tema con Julie Lennox, Jefe de Unidad de la Unidad de Desarrollo Agrícola y Contacto Focal para Cambio Climático de CEPAL.

Figura 1. Julie Lennox, Jefe de Unidad de la Unidad de Desarrollo Agrícola y Contacto Focal para Cambio Climático de CEPAL.

A grandes rasgos, ¿cómo ha afectado la variabilidad climática a la economía de Centroamérica?

En general, la ubicación geográfica y la historia socio-económica de Centroamérica hacen que ésta sea una región vulnerable. Su ubicación entre dos océanos hace que la región sea afectada por sistemas atmosféricos tanto del Atlántico como del Pacífico, incluyendo fenómenos que escuchamos regularmente, como El Niño y La Niña. Los niveles de pobreza y la desigualdad económica en nuestra región también contribuyen a esta vulnerabilidad; por ejemplo, los pequeños productores de alimento se ven afectados por el hecho de que los servicios y recursos disponibles para ellos son muy limitados, afectando su capacidad de respuesta ante los cambios de tiempo y clima. Esto es exacerbado por el cambio climático, manifestándose tanto en el alza de temperaturas, en la frecuencia e intensidad de los eventos climáticos como lluvias y sequías y en el aumento del nivel del mar. Diversos índices climáticos, como los de German Watch, DARA y la Universidad de Notre Dame, identifican a varios países de Centroamérica como altamente vulnerables.

 

CEPAL está por publicar un estudio sobre el impacto del cambio climático en la economía de Guatemala. ¿Nos puede contar cuáles son los resultados más importantes?

Nosotros en CEPAL acordamos con nuestros socios nacionales que vamos a realizar un compendio específicamente para Guatemala, para que se utilice como referencia en la formulación de políticas y el fortalecimiento técnico.

Guatemala es uno de los países más vulnerables al cambio climático, pero al mismo tiempo tiene acervos importantes para poder adaptarse.

Los eventos extremos, como las tormentas tropicales y las sequías, afectan a Guatemala y generan impactos en diversos sectores tales como la agricultura, infraestructura vial y la generación de energía hidroeléctrica. Además, Guatemala aún tiene la tendencia de reconstruir vulnerabilidades en los programas de reconstrucción post desastre, creando un círculo vicioso. Esto debe cambiar para que los programas de reconstrucción promuevan una mayor resiliencia ante fenómenos climático, con una mentalidad de prevención.

Nosotros en CEPAL estimamos que los cambios drásticos del clima, bajo los diferentes escenarios futuros del IPCC, van a funcionar como estresores para los bosques y la biodiversidad de Guatemala; esto, unido a una fuerte presión de uso y explotación, aumentará el riesgo de extinciones locales y conllevará a cambios de distribución de especies. Sin embargo, no todo es negativo, ya que el hecho de que Guatemala tenga un alto número de ecorregiones le da una oportunidad de respuesta ante el cambio climático. También, consideramos un acervo importante la diversidad de culturas y prácticas productivas, incluyendo la cosmovisión de los pueblos indígenas y afrodescendientes, que pueden aportar a una relación más sostenible con el ambiente. Guatemala como país no debe olvidar, sino proteger la gran biodiversidad de ecosistemas y de agro-biodiversidad que ha surgido con la contribución de muchas generaciones de guatemaltecos.

Es importante para el país pensar y enfocar esfuerzos en la adaptación al cambio climático, enfocándose a acciones que aumenten su resiliencia ante eventos extremos y los cambios de temperatura y precipitación que ya se están dando, pero con un ojo a los escenarios a mediano plazo. La adaptación que debe darse ahora debe buscar una reducción en los impactos que vienen. Al mismo tiempo, esta adaptación necesita ser sostenible ambientalmente e incluyente socialmente, para ir resolviendo las grandes problemáticas de nuestra región. Se deben considerar métodos de agricultura sostenible y adaptada al clima, como la agroforestería.

Algunos de los temas más importante para Guatemala son adaptación ante el cambio climático en la producción agrícola (por ejemplo: el café), la protección de cuencas y ecosistemas, el uso eficiente del agua y la seguridad alimentaria nutricional.

 

¿Cuáles son los países más afectados económicamente en Centroamérica por la variabilidad climática y/o eventos extremos? ¿Cuáles sectores son los más afectados?

Muchos países de Centroamérica tienen riesgos similares. Por ejemplo, toda la costa del Pacífico muestra un patrón climático histórico que consiste en un período seco y un período de lluvia. De igual forma, contamos con un “corredor seco” que va desde Guatemala hasta Panamá. Lo que hemos visto es que estas condiciones de sequía a veces se exacerban con el fenómeno El Niño. Por otra parte, los eventos climáticos en la región región Atlántica son diferentes, ya que en esta área vemos un período de lluvia que tiende a prolongarse casi todo el año.

Así, al pensar en las opciones de adaptación, a veces no debemos amarrarnos a un solo país, sino pensar en regiones como el Corredor Seco Centroamericano. En Guatemala, la población que vive en el corredor seco enfrenta una situación de alto riesgo que está afectando su seguridad alimentaria. Ya hay evidencia de que el corredor seco se está expandiendo. No obstante, es una zona productiva y si mejoramos su habilidad de responder ante el cambio climático allá con su población sería una oportunidad para que aprendamos a adaptarnos de forma sostenible e incluyente.

La prioridad para Centroamérica yace en la adaptación, pero no puede ser de cualquier tipo. Para que sea exitosa, la adaptación debe de ser incluyente, con un modelo que considere las características socioeconómicas y culturales de los pueblos afectados por el cambio climático. Es importante que se reconozcan los conocimientos de los pueblos indígenas y sus contribuciones, que se abra la puerta al diálogo entre las instituciones y las comunidades, considerando y respondiendo a las condiciones locales.

La adaptación es un proceso local que debe ser incluyente y se debe considerar el acompañamiento a la población por parte de técnicos y científicos.

 

Uds. mencionan en su reporte del 2010 que El Salvador, Honduras y Nicaragua serán los países más afectados debido a la disponibilidad de agua. ¿Ocho años después dicen lo mismo sus modelos?

Ocho años después, el conjunto de instituciones y personas que trabajamos estos temas tenemos más conocimiento y experiencia. El reporte de Economía del Cambio Climático en Centroamérica del 2010 nos sirvió para hacer un primer diagnóstico de la situación de la región, sin considerar el cambio climático; esta herramienta nos sirvió para crear posibles escenarios futuros, al incluir el cambio climático. Los estudios indican que debemos ser más cuidadosos con el agua para: 1) satisfacer una mayor demanda de las poblaciones que continúan creciendo, y 2) por los efectos cambio climático en los patrones de precipitación en la región.

Se han realizado una serie de estudios sobre el impacto del cambio climático en las hidroeléctricas de la región. Se determinó que existen áreas en donde se ha registrado o se estima un declive de precipitación en los próximos años y que existe la necesidad urgente de mejorar el manejo sostenible las cuencas. Si las cuencas se conservan, se genera más agua y energía y todos ganamos. También, es importante considerar e invertir en diferentes alternativas de energía renovable, como lo son la energía eólica, geotérmica, solar, etc., para no depender solamente de la hidroelectricidad.

Además de enfocar acciones para proteger el Corredor Seco Centroamericano y las zonas agropecuarias, no debemos subestimar los impactos potenciales del cambio climático en las zonas húmedas y en los bosques. En cuanto a las zonas húmedas, aunque continuarán siendo más húmedas que las zonas secas, se estima que sufrirán una mayor reducción de las condiciones de humedad que las zonas secas. Estos cambios tendrán sus impactos en los ecosistemas y las poblaciones humanas locales.

 

¿Qué cambios o estrategias son necesarias para que la región se adapte al cambio climático?

A nivel internacional, el énfasis yace en reducir la emisión de gases de efecto invernadero, lo cual es una tarea muy importante sobre todo para los países desarrollados, con larga historia de altas emisiones nacionales y per cápita.

Sin embargo, regiones como Centroamérica no son grandes emisores de gases de efecto invernadero, por lo cual el énfasis debe estar enfocado en la adaptación sostenible e incluyente y dentro de este marco prioritario, evolucionar hacia economías sostenibles y bajas en emisiones.

 

¿Qué planes tienen para Guatemala y para Centroamérica en cuanto a colaboraciones en el futuro?

Estamos por publicar el compendio sobre el impacto potencial del cambio climático en Guatemala. La idea es que sirva como una base para la formulación de políticas y acciones de respuesta y para el fortalecimiento de capacidades. Estamos trabajando con el Ministerio de Finanzas Públicas para explorar opciones de respuesta en la política fiscal en relación al cambio climático, para mejorar el diseño de proyectos de inversión pública. Creemos que sería útil revisar los subsidios e incentivos fiscales para que alientan el consumo y la producción sostenible y la respuesta adecuada a los riesgos del cambio climático.

También estamos trabajando con el Ministerio de Agricultura de Guatemala y con los Ministerios de los otros países de SICA en los temas de seguridad alimentaria nutricional, la agricultura sostenible adaptada al clima y la gestión integral de riesgo, incluyendo seguros agropecuarios.

Igualmente, buscamos acompañar al Sistema Guatemalteco de Cambio Climático y otras redes académicas para fortalecer las capacidades de contribución de las nuevas generaciones de profesionales y para que aporten a los análisis técnicos del sector público.

defensores de la naturaleza

rain forest alliance

ICC

Universidad del valle de Guatemala

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